Rio Sagrado

El Departamento de Turismo de la Municipalidad de Panguipulli les invita a participar del Lanzamiento del Documental Río Sagrado que será exhibido prontamente por Natgeo a través de sus diferentes plataformas. El documental narra el viaje de los aventureros kayakistas por la cuenca del Río San Pedro. Kayakistas locales como Pablo Cariqueo forman parte de la expedición cuyo teaser ya puedes ver en el siguiente enlace:

El Lanzamiento del documental cuenta con el apoyo del Club Náutico Puelche, el Centro Educativo Fernando Santiván y el Departamento de Turismo de la Municipalidad de Panguipulli. Las inscripciones para asistir al lanzamiento las puedes encontrar en www.sietelagos.cl/eventos y se realizará en el SUM del Centro Educativo Fernando Santiván en Panguipulli el martes 25 de septiembre a las 19:00 hrs.

También puedes ver la nota en Natgeo aquí

A continuación podrás ver el reportaje en Revista del Domingo

Crónica Revista del Domingo

Tras ganar el fondo Early Career Grants, de la National Geograpghic Society, un grupo de aventureros se lanzó a un tipo distinto de expedición. Navegaron durante diez días, desde la cordillera al océano, una de las cuencas menos exploradas de la Región de Los Ríos para grabar un documental que mostrara la vida en torno a él.

El plan no era estar ahí. No originalmente, al menos. “Ahí”, en el inicio del río San Pedro, en las alturas de Liquiñe, Región de Los Ríos, en medio de un campamento improvisado, donde se oía el remolino frenético del agua, el antropólogo Jens Benöhr se preparaba para enfrentar  el proyecto que cambió el rumbo de su vida. El plan de estudiar en Alemania este año se esfumó apenas otro de sus sueños se convirtió en una posibilidad concreta: remar los 200 kilómetros del río San Pedro, desde sus  afluentes cordilleranos hasta su desembocadura en el mar de Niebla, en una expedición que Benöhr había anhelado, pero que involucraba gran despliegue. Con el grupo de kayakistas Bestias del Sur Salvaje, que formó en 2015 junto al geólogo Paulo Urrutia, llevaban un tiempo aventurándose en las aguas de la zona sur del país, pero hasta el momento no habían hecho nada de esta envergadura. Por eso, mientras terminaban de ubicar su campamento esa noche, desde Liquiñe llegaba un ruido que les preocupó. La primavera había hecho lo suyo y, con los deshielos provocados por el calor, el caudal que veían alrededor no dejaba de sorprenderlos. E intimidarlos. Fuera del violento oleaje de las aguas en este tramo inicial, lo que les inquietaba era poder con el resto de la travesía, a sabiendas de que tenían un compromiso más allá del solo reto personal: Bestias del Sur Salvaje pudo organizar esta expedición por el río San Pedro gracias a que el proyecto fue respaldado este año con el Early Career Grants, otorgado por la National Geograpghic Society. Ese fondo les permitiría no solo financiar los equipos necesarios, sino que además les permitiría pagar la realización de un  documental sobre esta aventura. ¿Qué cautivó a National Geographic sobre esta expedición? Que además del desafío deportivo, incorporaba un enfoque cultural. Esta era la primera expedición que pretendía navegar todo este río, tanto las secciones rápidas –para kayakistas de río– como las más tranquilas –para kayaks de travesía–.
La combinación de ambas disciplinas era novedosa, sí, pero también lo era la idea de hacer un documental sobre la cosmovisión que los mapuches tienen acerca de
estos cursos de agua y cómo el uso de los recursos hídricos afecta a las comunidades aledañas. Ese lunes 9 de octubre, por la noche, Benöhr, Urrutia y otros cuatro kayakistas que se unieron al proyecto de Bestias del Sur Salvaje, finalmente pudieron poner a prueba sus planes. Mientras revisaban la potencia de las aguas, notaron los
constantes desbordes que se ven por Liquiñe. A la mañana siguiente, el río despertaría entre grandes lluvias. Era apenas el primer día de la excursión y ya tendrían que cambiar de cronograma. “Está demasiado peligroso; son un par de kilómetros llenos de rápidos clase V+, en un cañón lleno de troncos. Mejor partir de más abajo”, dijo Benöhr en ese momento. El riesgo de sufrir un accidente o perder cualquiera de  los kayaks  rondaba la mente de todos. Al menos en las de Benöhr y Tobías Hellwig:
ese tipo de accidentes era algo que les recordaba los errores iniciales que había tenido este grupo de kayakistas. Errores que obviamente no podían repetir.

TIEMPOS SALVAJES
No fue de un día para otro. Pero las cosas sí se dieron rápido. La primera vez que Benöhr y Urrutia se entusiasmaron con el kayak fue mientras participaban de otra
aventura: eran miembros del club de montaña de la Universidad de Concepción, y fue en una de sus excursiones que empezaron a tentarse con esta otra disciplina.
Mientras subían el volcán Lonquimay, Paulo Urrutia conoció a Javier Campos, kayakista que los asesoró en esos primeros pasos. Para el año 2013, ambos –más Tobías
Hellwig, compañero de Benöhr en el Colegio Alemán– solían aprovechar las aguas de la Región del Biobío para ensayar sus remadas. “Justo en esa época estaban  terminando de construir la central Angostura en el Biobío, y eso nos marcó como kayakistas –recuerda hoy Urrutia–.

Queríamos alcanzar a remar esos últimos rápidos antes de que llegara la central, así que partimos hacia Alto Biobío. Era nuestra primera navegación larga en grupo”.
Ahí surgió la idea de algo mayor. Con más experiencia encima, decidieron una nueva meta: formaron Bestias del Sur Salvaje y su primera excursión fue navegar desde el lago Icalma hasta su desembocadura. Además, decidieron filmar el recorrido. “Íbamos con unas cámaras malísimas. Mis ‘bolsas secas’ en ese momento eran solo bolsas de basura.
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