Está formado por los volcanes Mocho y Choshuenco de tipo estratovolcán, que están sobrepuestos en alineación noroeste sureste. El cono del volcán Mocho está sobre una caldera cubierta de hielo, que se formó por el colapso del volcán ancestral hace unos 60.000 años, que comprometió también parte del volcán Choshuenco, según registros del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). En su interior alberga al Glaciar Mocho, siendo este el principal de la Región de Los Ríos. El Choshuenco tiene una altura de 2.415 m.s.n.m. y el Mocho tiene 2.422 m.s.n.m.
El significado de Choshuenco en lengua mapuche o mapudungún es “aguas amarillas”, que haría mención a las emanaciones o vertientes sulfurosas que pueden haber escurrido por los faldeos del volcán. Las unidades volcánicas más antiguas han sido fechadas en cerca de 300 mil años. Algunas erupciones han sido muy explosivas, entre las que destacan las ocurridas hace 11.000, 10.000 y 8.000 años. El complejo registra cinco erupciones históricas: la primera en 1759 y la última y más violenta, en 1864.

Subida miércoles a domingo, de 9.00 a 12 horas. Bajada hasta las 16 horas (horarios durante la pandemia, que pueden ser modificados). Valor de entradas: niño/a nacional ingreso liberado. Adolescente nacional (12 a 17 años) $2.100. Adulto nacional $3.600. Adulto mayor nacional ingreso liberado. Personas discapacitadas acceso liberado. Niño/a extranjero ingreso liberado. Adolescente extranjero (12 a 17 años) $3.600. Adulto y adulto mayor extranjero $7.200 (las tarifas pueden cambiar en cada temporada).

Se sitúa a 180 km desde la capital regional, Valdivia, y a 60 km al su- reste de la ciudad de Panguipulli, en la Región de Los Ríos. Se ac- cede a través de un camino que bordea el lago Panguipulli hasta el pueblo de Choshuenco, donde se toma el camino hacia Enco. Continuando hacia el sur, a unos 12 km hay un letrero que indica la bifurcación hacia la izquierda y el comienzo de la Reserva Nacional Mocho Choshuenco..

Atracciones Turísticas

El complejo destaca por sus bellos paisajes, como vistas panorámicas a la selva valdiviana y a los lagos Panguipulli, Neltume, Pirihueico, Riñihue y Ranco. Se puede hacer senderismo, trekking, montañismo y esquí. El acceso oeste cuenta con un refugio de montaña. En el lugar habitan especies de fauna andina, mamíferos y aves, como el puma, zorro chilla, pudú, águila mora y el carpintero negro. En cuanto a flora, destaca el bosque laurifolio valdiviano, con plantas en la zona alta como musgos, líquenes, helechos, algas azules y hepáticas, y en la zona más baja hay lengas y ñirres.
Se puede acceder a cuatro circuitos. Los cortos son El Carpintero y Lenga, con dificultad media. Los más largos y difíciles son El Puma (4 km y 200 m) y El Coihue (4 km y 600 m). En estos, a medida que se avanza se puede observar el complejo volcánico, además del lago Panguipulli y parte del lago Riñihue. Los caminos llegan hasta la Tumba del Buey, un cráter inactivo cercano al volcán Mocho, de 800 metros de diámetro. Al borde del cráter hay una pasarela inclusiva y el circuito también se puede hacer en auto por un camino de ripio (es necesario contar con doble tracción).

Proyecto Científico

La reserva es administrada des- de el año 2010 por la Corporación Nacional Forestal (Conaf ), institución que ha generado diversas acciones de conservación, como por ejemplo el monitoreo periódico a través de cámaras trampa de especies en estado de vulnerabilidad o casi amenazada, como el gato güiña, el pudú, el zorro culpeo y el puma, según el Inventario Nacional de Especies del Ministerio del Medioambiente.  Además, monitorea las amenazas de especies introducidas, como el visón o los perros silvestres, el ganado y las mascotas de turistas. En la reserva se desarrollan investigaciones lideradas por la Universidad Austral de Chile y el Centro de Estudios Científicos de Valdivia, que buscan determinar el estado de conservación del Glaciar Mocho. Se estima que desde 1976 la capa de hielo ha perdido el 40% de su superficie. Los años hidrológicos 2003-2004 y 2015-2016 han sido los más negativos hasta la fecha, debido a la gran sequía que experimentó la región durante esos períodos, afectando al glaciar.

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